Erasmus, una experiencia obligada

El 12 de Agosto aterricé en Oslo, Noruega. Nunca podré olvidarme de lo ocurrido durante ese primer día en la capital nórdica. Los buddy group me vinieron a buscar ala estación de trenes y ese fue mi primer contacto con la lengua inglesa, con nervios eindecisa, intenté presentarme con el resto de estudiantes extranjeros que acababan deaterrizar de diferentes partes de Europa. Soy de Barcelona desde que nací y veraneo en Mallorca. Me considero una enamorada de la playa, el Sol, el deporte, mis estudios,mis amigos y familia. Pensar que iba a estar un año fuera de mi ambiente, que hasta el momento era el único que conocía, me atemorizaba. Pero ahí estaba, a punto de empezar una de las mejores experiencias de mi vida o por lo menos, una experiencia inolvidable.

Los días fueron pasando, al principio era todo nuevo y espectacular. Todo el día era plena actividad, el facebook ardía en nuevos contactos y la alegría no te dejaba dormir. El verano en Noruega se comprende por muy pocas horas de noche, por lo que teníamos Sol desde las 5 de la mañana hasta las 21 de la noche. El clima era fresquito para ser Agosto, pero nada grave. Las becas económicas aún estaban por llegar, pero qué collons, había que celebrar que estaba ahí y que era verano, no era momento para pensar en precios.

A las pocas semanas empezaron las clases, que para nada iban a ser lo que nos esperábamos todos, coser y cantar. Soy estudiante de Investigación y técnicas de mercado y licenciada en Ciencias Políticas. Lo reconozco, me encanta aprender y me entretiene estudiar. La universidad era un factor clave para mí, para mi día a día. No tuve para nada mala suerte, conseguí plaza en BI – Norwegian School Management,una universidad privada que ocupa las primeras plazas en los rankings europeos.He estudiado toda mi vida en la Universitat de Barcelona, así que estar ahí era una oportunidad que debía aprovechar al máximo, como el resto de oportunidades que te ofrece un Erasmus. Fueron pasando los meses y una vez tomado el contacto con el resto de españoles, nuestro inglés iba acomodándose día tras día en una agradecida fluidez que permitía, entre otras cosas, comunicarnos con estudiantes extranjeros.

He vivido en una residencia compartiendo piso con un japonés, una china, unanoruega, una italiana,una holandesa, una alemana y un indio. El ambiente extranjeroes entretenido, pero yo necesitaba más. Esas risas, esas coñas y ese sentido del humor tiene solo un nombre: España. Los españoles avanzábamos gloriosamente en la barrera inicial del idioma, que para algo somos espavilados y listillos. Algunos de nosotros, traía el inglés de casa, pero la gran mayoría hemos pencado mucho hasta conseguirlo!

El clima, el no Sol y los precios han sido nuestros grandes enemigos a batir durante estos meses. Han influenciado directamente en todas las actividades de ocio realizadas. Una cerveza en un bar de Oslo cuesta una media de 7 euros, un café 4 euros, comer o cenar 25 euros como mínimo en una pizzería al más puro estilo PizzaHut y la carne, pollo o huevos duplican los precios españoles. Por no hablar del alcohol,  5o euros una botella de JB o 3,5 euros por una birra en un supermercado. Os podeis hacer una idea que o eres el hijo del mismísmo presidente o no puedes seguir el ritmo de España en Noruega. Todos y cada uno de nosotros hemos sido conscientes, tarde o temprano, de lo que vale la vida. Austeridad es la palabra que define el día a día en Oslo. Pero el dinero no lo es todo y nosotros hemos aprehendido, y matizo el verbo con H ya que lo hemos llegado a conocer a la perfección, a vivir sin necesitar. Nunca voy a pagar con dinero la autonomía que se aprende viviendo fuera, las amistades que he realizado en este Erasmus y el año tan diferente y tan lleno de progresos que he vivido.

La rutina iba apoderándose poco a poco de nosotros, la nieve se había instalado ya a mediados de Octubre y no desaparecería hasta principios de Abril. Los días eran oscuros, amanecía tarde (sobre las 9h) y anochecía prontísimo (sobre las 14h). Un día es curioso, pero otro día y otro y otro… digamos que condicionan a tu estado de ánimo.

La fiesta no es comparable a la que tengo en España, pero el ambiente Erasmus mola muchísimo. El alcohol te lo traen las visitas, como el embutido. Elementos indispensables que harán tu estancia más llevadera. El orgasmus lo eliges tú, hay de todo, personalmente y hablando en plata; me enamoré pérdidamente de unfrancés en el primer viaje que realizanos a Copenhague y ningún otro norueguitoha conseguido quitarme a mi francesín de la cabeza; pero hay de todo en la viña del señor!

Los viajes han sido increíbles también. Hemos dado un paseito por Europa gracias a Ryanair y sus magníficos precios. Copenaghen, ese crucero-locura que todos loserasmus conocen de sobra desde Estocolmo a Tallín, Riga, Bergen, Berlín, París y hasta al cabo Norte! Viajes fugaces y mochileros imposibles de olvidar!

El break navideño se acercaba y el dramatismo para despedir a los Erasmus que abandonaban su experiencia el primer semestre cundía cada día en las últimas semanas de diciembre. Para mi suerte, mis indispensables permanecían hasta el final. Pero es cierto que es un sentimiento especial despedirte de personas con las que has compartido, por lo menos, la misma experiencia; fiestas, viajes, cenas, comidas y un largo etcétera a gusto del lector. Nunca me han gustado las despedidas, así que prefiero pensar que lo vivido, vivido está y que todos y cada uno de nosotros nos quedamos con lo bueno y lo mejor de esta experiencia y de todas las personas que forman parte de ella.

Pasé 3 semanas en Barcelona para celebrar la navidad y luego, parriba otra vez!. El 11 de Enero aterrizamos de nuevo en Oslo, de noche y a menos veintitantos. Para nada fue similar al aterrizaje de Agosto. Ahora llegaría gente nueva, otra vez se repetiría el ciclo de novedad para unos y de pre-adaptación para otros. Enero, Febrero y Marzo han sido los meses más duros. Hacía mucho frío, un frío que a día de hoy me cuesta describir y condicionaba irremediablemente nuestro día a día. Nunca he sido partidaria de volver a Barcelona (a no ser que fuera por alguna urgencia), eso era para cobardes! Había que tirar palante y aprender a vivir en Noruega, adaptarnos. La adaptación empezaba, supongo, en observar cómo viven los nativos. Los noruegos se levantaban pronto, a las 6.30h como muy tarde y a eskiar, ski de fondo en su gran mayoría. Rojos como tomatitos bajo la niebla, se veían eskiadores de fondo por todos lados. Debajo de mi casa, al lado del super, en el metro e incluso en la universidad! No comían muy tarde y volvían a eskiar a media tarde. Nosotros, en nuestro mundillo, hemos hecho lo que hemos podido. Lo de levantarse a las 6 de la mañana: imposible. Lo de ir a eskiar, demasiado solitario y sacrificado, somos más de deportes de comunicación y equipo. Lo de comer pronto, ejem. Así que más de un día y de dos nos encontrabamos en casa haciendo el café de después de comer, a las 15h con una abrumadora oscuridad. La fiesta ha sido permanente, por lo menos, entre erasmus. Pero irte a dormir a las 5h y despertarte a las 13h anocheciendo provocaba una cierta sensación de desorientación que acabamos manejando pero nunca bajo mi parecer, creo que nos hemos adaptado totalmente a este ritmo de vida. Durante esa temporada viajamos bastante, para aprovechar el Sol y los precios de la otra Europa. Hasta que un día, sin quererlo ni beberlo, dejó de nevar. Vuelta de nuevo al ciclo climático, subiendo de grados, ampliando horas de Sol y guardando los botones y chaquetones de eskimal en el armario.

Ahora me encuentro a 1 mes del adiós a mi vida en Oslo. En camisetilla corta, congrados muy positivos y un Sol que nos ilumina hasta las 21h por lo menos! He vivido experiencias que me han ayudado a aprender, momentos de risas inolvidables, he hecho amigos a los que nunca podré olvidar, en especial, mi andaluza y actual compañera de piso Celia, de lo mejorcito que te puede brindar la vida! El Erasmus teabre la cabeza, entre otras cosas, abres fronteras y derribas prejuicios. Te acostumbrasa la adaptación y ahora más que nunca, hay que aprovecharlo. El destino me ha llevado a Romain, mi francés, así que despedimos la experiencia Noruega para dar la bienvenida a la francesa, donde pienso instalarme para hacer mis practicas e intentar trabajar en los próximos 2 años.

La vida te lleva y tú la vives. De ella extraes momentos y personas increíbles que siempre de los siempres, llevaré en mi corazón.

 

Gisela Carrión. (@giscarrie)

3 total comments on this postSubmit yours
  1. Genial @giscarrie !! Si tengo la oportunidad, seguro q intento hacer un erasmus!

  2.  Me ha gustado muhco tu articulo yo tambien soy de Barcelona y estuve de erasmus en Noruega, concretamente en Gjovik. Asi que compartimos muchos aspectos de esta historia.  Despues de leerlo me ha recordado en muchos aspectos a mi experiencia vivida allí. Yo no encontré a ninguna francesa pero bueno supongo que es cuestión de suerte, lo que no cambiaré y nunca olvidaré son los momentos vividos alli, las risas, las alegrias y en especial las fiestas que realizabamos en las cocinas… Saludos!!

  3. Genial la descripción, me ha encantado y animado a la vez.. El 13 de agosto aterrizaré en Halden para pasar el cuatrimestre de otoño con mi beca erasmus. Hablas de que tu inglés no era muy fluído al llegar y eso es exactamente lo que me preocupa a mí. Será la primera vez que salga al extranjero durante una temporada y lo del inglés lo llevo bastante verde. ¿Cuál es tu opinión?
    Gracias, espero que todo vaya genial!

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