Bad Teacher

La comida basura tendrá enormes efectos negativos sobre la salud, pero nadie puede negar sus ventajas: se consume rápido, no hay que debatirse entre qué cuchillo o qué tenedor toca en cada momento y es tan ridículamente deliciosa que no puedes evitar caer en la tentación de devorarla. Esas son las mismas características que podrían definir a Bad Teacher (Jake Kasdan, 2011), un subproducto hollywodiense del género chorra que se cuela estos días en nuestras carteleras con la voluntad de hacernos reír un rato, aunque sea con bromas fáciles de nivel encefalograma plano. La película tiene como escenario un instituto norteamericano y como protagonista a una profesora, Cameron Díaz, a la que presentamos ya como la gran Foxie de la cinta (que conste que lo he puesto en inglés para no ofender). Resumidamente podríamos decir que la Díaz es la antítesis de lo que sería una maestra de manual; su prometido acaba de dejarla y ahora el único objetivo de su vida es ponerse unas tetas nuevas y llevarse así un  maromo a casa. Para conseguirlo, hará lo que sea. Evidentemente este argumento provoca náuseas, vómitos, dolor de cabeza, pinzamientos y fiebre, pero admitidlo, ya os ha enganchado, ¿o, no? Es el poderoso efecto de la comida basura: nociva, pero seductora.

Evidentemente los guionistas de Bad Teacher, Gene Stupnitsky y Lee Eisenberg tenían fantasías eróticas con Cameron Díaz cuando tenían la cara llena de granitos de pus, porque la película solo sirve para presentarnos a la señorita Elizabeth restregándose por las mesas, las paredes y los automóviles, y siempre con la ropa ajustadita y la falda a ran de césped. En esta película el sueño de la profesora malota (¡¿por qué no han traducido así el título?!) se hace realidad y Díaz convierte su aula en el reino de la anarquía. Me sorprende que la película no haya sido censurada en los Estados Unidos, porque doña rubiales es el paradigma de la amoralidad, lo vulgar y el descaro. Esto hace de la película un producto que uno no sabe como tomarse: si como una comedia irrisoria y provocativa, o como una bazofia que atenta contra la dignidad de la civilización y la cultura. En cualquier caso, lo que seguro termina siendo es una mamarrachada teen al más puro estilo Física o Química: situaciones inverosímiles, diálogos infantiles y vergonzantes, junto con un humor basado en el caca, culo, pedo, pis, pene y vagina. Si uno va a ver la película para pasar el rato, sin depositar ninguna confianza en el producto, a lo mejor le arrancan alguna risa; ahora, si entras a la sala convencido de que esto es una muestra más de la nueva comedia americana a lo Apatow, ¡frena y guárdate los 7 euros para la próxima semana! (¡se acerca el momento!)

El gran problema de la película es el de siempre: creer que una buena idea da mucho de sí y encontrarse con la sorpresa de que luego no es cierto. Pocas veces he visto yo tanta irreverencia y tantos insultos en la boca de un maestro de celuloide, pero el problema es que ese puntazo de partida, que engancha y sorprende (atención a la frasecita inicial cuando Cameron Díaz llega a casa de su prometido), luego se queda en un juego de niños y por lo tanto todo el conjunto se derrumba. Los guionistas empiezan a forzar situaciones absurdas para alargar la cinta hasta la hora y media, y más que una película continúa y fluida parece un repertorio de imbecilidades a cuál más grande. Para cumplir con ello, los personajes adoptan 2 roles: son por un lado muñecos de feria que repiten siempre la misma frase para dejarnos claro su personalidad y el estereotipo que representan; del otro, perros en época de celo que solo se relacionan entre ellos oliéndose el culo. Bad Teacher hace del idiotismo un sello distintivo y explicita tanto la lógica de sus gags (si se los puede llamar así) que es posible que muchos os reprimáis una carcajada por miedo a ser tildados de gilipollas. De este modo, Bad Teacher pasa a engrosar la lista de “Pelis que ver con tus amigos en una noche de fiesta” porque solo puedes reírte en comunidad y en un ambiente distendido y jocoso. Si esto lo proyectaran en una reunión de filósofos contemporáneos, Pedro Piqueras abriría su informativo anunciando un suicidio en masa apocalíptico, aterrador, terrible.

Y en cuánto a los actores, supongo que ya veis por donde van los tiros. Cameron Díaz es Cameron Díaz: simple, tonta y rubia de pote. Eso lo dice todo. Justin Timberlake lapida el respeto que pudiera haber ganado con La red social, porque aquí interpreta a un profesor pardillo que se excita al restregar sus tejanos contra el culo de la Díaz. Eso también lo dice todo. Jason Segel, el profe de gimnasia, seguramente es el único que se puede salvar de esta cinta, porque su actitud es más naturalista y no hace falta que exprese sus sentimientos y/o pensamientos estimulando todos los músculos de su cara. Completa el reparto principal la mala de la historia, Lucy Punch; la profesora pelirroja consigue transmitirme una rabia inmensa, pero no precisamente porque actúe de perlas, sino porque a su lado Paris Hilton merecería un Oscar. Es cierto que un guión tan cutre no permite que un actor se luzca, pero no seré yo quien os exculpe, y al contrario os diré: dedicaros a otra cosa. Por el bien de la humanidad. Del cine. Del honor de vuestras familias.

Bad Teacher pasará por la cartelera sin pena ni gloria y quizás alguien tan tonto como sus guionistas le ponga un 10 en Filmaffinity, pero será un fenómeno reducido (¿estás seguro?).  En cualquier caso, como os decía antes, se acerca la hora. Se acerca el momento de decirle adiós. De culminar más de 10 años de magia. De hechizos. De unas pelis de dudosa calidad pero que nos han hecho vibrar como niños desde 2001. La próxima semana llega la última parte de Harry Potter. Ese día, entraremos definitivamente en la edad adulta. Disfrutad vuestras últimas horas como adolescentes.

autor
Enamorat de l'Art. Presentador de Racons Joves i articulista de la Revista de Llums de la Ciutat. Dirigeixo el grup creatiu jove Nakadaska.Factory. Fanàtic del cinema de Michael Haneke i obsessionat amb les fotografies d'Oleg Dou. La vida és un mur blanc on hi pots fer el que vulguis.
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