Mi primer artículo. El tema era un verdadero dilema cubierto de inseguridad y pretensión por dar la talla. Por supuesto que no se trata de vida o muerte, y no quiero dramatizar, pero si que es cierto que intento, a toda costa, no ser clasificado como el petardo al que a todo el mundo da mucha pereza leer.
Ayer me dije a mi mismo: “Venga Guille algo sencillo, de lo que sepas hablar y que sea más o menos de interés general”. Unos cuantos minutos y unas cuantas uñas mordidas después, se me ocurrió hablar de Zarautz. ¿Que mejor forma hay de empezar que por los orígenes?
LA ESCAPADA PERFECTA: ZARAUTZ

Érase una vez un pueblo costero conocido por su preciosa playa y sus verdes montañas. Éste pueblo, para evitar el bullicio y el turismo masivo, se escondía entre nubes, lluvia y montañas los meses de invierno, primavera y otoño, dejando el verano para poder disfrutar a sus habitantes y a los de alrededor, de sus inmejorables características.
Cuando sale el sol, para que os hagáis a la idea, se asemeja mucho (en versión reducida) a esos escenarios californianos que podemos ver en series de tan poco gusto como “Los vigilantes de la playa” o “Pacific Blue”. No es que en invierno se transforme en Mordor, pero no es muy recomendable si tu idea de vacaciones se asocia a playa, paseíto y buena temperatura.
¿QUE HACER EN ZARAUTZ?
Lo primero, olvídate de los planes de ciudad. En este pueblo las cosas funcionan mejor con ritmo caribeño. Así que relájate y tómate tu tiempo.
Zarautz se caracteriza por su amplia oferta en cursos de surf. Se trata del deporte estrella de la localidad, en agosto sus playas celebran una de las etapas del campeonato mundial de surf. Debutantes y profesionales de éste deporte se dan cita en la ya conocida como “la reina de las playas”. El precio de un curso de surf 5 días, una hora al día, ronda los 70€.
Otro punto fuerte es la gastronomía. Cuna de grandes cocineros como Arzak, Subijana o el afamado Karlos Arguiñano. Su fuerte tradición marinera, antiguamente ballenera, hace de Zarautz un lugar óptimo para degustar lo mejor en pescados y mariscos del cantábrico. No puedes irte sin probar las sardinas asadas, los chipirones a lo pelayo o la merluza en salsa verde. Como en todo el País Vasco, también en Zarautz y concretamente en la Plaza del Pilar, la cultura del “chiquiteo” y los pinchos son todo un ritual.
Si te apetece dar un paseíto, tienes dos opciones. Por un lado, puedes quedarte por las calles de Zarautz y perderte por el casco antiguo, visitar el mercado de productos agrícolas, el inquietante palacio de Narros o tomarte una cerveza en las terrazas del paseo. Si por el contario te apetece huir de la civilización unas cuantas horas y hacer un picnic en la montaña, te recomiendo el parque natural de Pagoeta. En él puedes visitar el jardín botánico o el antiguo molino de agua disfrutando de los impresionantes paisajes y el más absoluto de los silencios.
Si el surf, los paseos y las comilonas no te han dejado exhausto, te recomiendo que hagas planes de fiesta. Que no te engañe la palabra “pueblo”: en Zarautz las noches de verano no dejan indiferente a nadie. La entrada a los bares es siempre gratuita y las copas están entre los 5 y 7 euros. Cuando lleguéis y no sepáis a donde ir preguntar por “la zona”. Son bares pequeños con música para todos los gustos. La fiesta también está en la calle, si te agobias sólo tienes que coger tu vaso y salir por la puerta.

En los últimos años se está transformando en un destino referencial para la juventud ya que además de sus ofertas, Zarautz tan sólo se encuentra a 15 minutos de San Sebastián y a una hora de Bilbao. Un punto estratégico y divertido para conocer Euskadi de arriba a abajo. En definitiva, se trata de una de las mejores alternativas al turismo de playa mediterráneo. Una escapada en la que no te gastarás mucho dinero y en la que conocerás las costumbres y la cultura vasca. Un mezcla perfecta entre tradición, hospitalidad y diversión.









