Somos de una pierna

El deporte, de vez en cuando, emerge como excusa para la construcción de una sociedad. Más que posiblemente, el mejor ejemplo del deporte como herramienta de cohesión social lo encontramos en el Mundial de Rugby de 1995, cuando el deporte de brutos jugado por caballeros fue una mera excusa para conseguir unir a Sudáfrica después del apartheid.

Los jugadores desarrollan una gran capacidad atlética a caballo de sus muletas (Lydia Molina)

Pero el continente en el que occidente ha vertido sus vergüenzas durante todo un siglo, África, nos deja muchos más ejemplos. El próximo 18 de noviembre comienza la tercera copa africana de fútbol para amputados (CANAF). Esta iniciativa nace en uno de los países más machacados por la crueldad de la guerra a finales del S.XX, Sierra Leona. En 2001, entre las cenizas de un campo de refugiados de la capital, Freetown, un grupo de amputados decidió construir un equipo de fútbol con las muletas a cuestas. En aquel momento, ese grupo de jóvenes se alejaron de los recuerdos del pasado y, jugando a fútbol, recogieron fuerzas para afrontar el futuro. “Somos de una pierna” era su grito de guerra. La mayoría, además de perder la pierna durante la guerra, también perdieron a sus familias, y poder compartir la misma experiencia con personas en su misma situación con el apoyo del desahogo del deporte les ayudó a superarlo. “Eran niños que decidieron mirar al futuro con esperanza” cuenta Josep Maldonado, director de la ONG catalana Esport Solidari que invitó a este equipo a una gira por toda España para conseguir fondos durante 2010.

Entre 2001 y 2005 organizan diversos partidos de demostración en la capital consiguiendo de esta manera captar la atención de la gente sacándole una sonrisa a todos los amputados mientras dejaban impresionados al resto de la gente. A partir de esos amistosos en Freetown, se constituyen como asociación deportiva (SLAC) y van viajando Los jugadores desarrollan una gran capacidad atlética y destreza con las muletas por el país promocionando el deporte para discapacitados. Recorriendo Sierra Leona hacen que un símbolo de la guerra, los amputados, se conviertan en una metáfora de esperanza de cara al futuro. Este proceso se culmina en el año 2007 con la celebración de la primera CANAF, como no podía ser de otra manera en Sierra Leona. “Ahora hay ocho equipos nacidos en campos de refugiados en todo el país” cuenta Maldonado. “Sonríen, juegan, se divierten, encaran el futuro con una esperanza que por aquí no se ve y todo con una sola pierna”. Maldonado cree que en un continente tan divido entre etnias y conflictos como África el deporte es la única esperanza para la unión: “La única lengua que no entiende de razas, de tribus, de diferencias, es el deporte”. Un ejemplo más de que, a veces, el deporte llega allí donde la política no lo hace, y todo esto a caballo de una sola pierna.

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