Sonia Benages

Cuando alguien la mira, sabe inmediatamente que esa joven de tez pálida, melena rizada y ojos azules tiene algo especial. Algo que sobrepasa lo cotidiano. Algo que está más cerca de lo divino que de lo humano. Una fiera escénica. Una criatura hecha para la cámara. Una bestia que se metamorfosea una y otra vez para sorprendernos. La sorpresa. El primer ingrediente del espectáculo. Ella es sorpresa. Y también es magia, es belleza, es ambición, es fuerza. Sonia Benages es una estrella. Tiene su luz. Su perfección. La lejanía cautivadora que nos obliga a mirarla, que nos empuja a desearla. Y a no poseerla nunca.

Sonia Benages en 1 palabra

Vida. Amo la vida. Vivo por y para vivir. Creo que tengo mucha vida. Y por cuestiones personales y profesionales, la vida me ha llevado a quererla como es. Por las cosas buenas y malas que he tenido que pasar, he aceptado que la vida es así y que hay que amarla incluso en los peores momentos. ¡Me encanta vivir!

¡Tu positivismo se contagia! Háblame del momento en el que dijiste: Mamá, quiero ser artista

Pues mira tenía 8 añitos y estaba viendo Sorpresa, Sorpresa, en Antena 3. Era la época en la que Isabel Gemio se quedó embarazada y Concha Velasco presentaba el programa. Y yo estaba en el comedor de mi piso de Les Franqueses, donde vivía cuando era pequeña, y vi bajar a Concha Velasco por las escaleras e inmediatamente supe que yo quería hacer eso, que yo quería ser como esa mujer. Desde ese día, mi madre me grababa las repeticiones del programa y cuando llegaba los domingos de ir a misa, porque estaba preparando la primera comunión, me ponía delante de la televisión y de ahí no me quitaba nadie. Fue así cómo descubrí que lo mío era el espectáculo. Mis padres al principio me tomaban por loca, pero en el colegio empecé a participar en cosas artísticas, y aquí estoy, intentando seguir creciendo cada día un poco más.

¿Alguna vez ese sueño te ha costado unas lágrimas?

Bueno, alguna que otra…En muchas ocasiones la espera de que llegue esa oportunidad te hace desesperar, pero siempre que puedo intento mirar la parte positiva y pensar que si, como bien dicen, “Todo llega”, todo el trabajo, la ilusión y el esfuerzo tendrán su recompensa tarde o temprano. Realmente he confiado en lo que quiero, y creo que es lo que mejor sé hacer. Y es esto: el espectáculo.

Si no fueras tu ¿quién te gustaría ser?

Pues mira, curiosamente, me gustaría saber cómo vive la vida alguien que aspira a realizar sus estudios, trabajar, casarse y tener hijos. Me encantaría meterme dentro de esa persona y decirle que aunque sus circunstancias no se lo permitan o no pueda, que no deje de luchar por sus sueños, sea el que sea; que busque, que se vaya fuera de su pueblo o ciudad si hace falta y que encuentre a su propio “yo” que le guie hacia la vida que quiere vivir. Para mí la vida tiene que tener emoción y cada día tiene que ser una aventura.

Y si no es así, ¿es un fracaso?

Para mi sí lo es. Pienso que hay mucha gente que a lo mejor no se arriesga para conseguir lo que quiere. Si ambicionas algo, lucha, suda, pelea. Sino, ¿para qué hemos venido a la vida? ¡Qué aburrimiento conformarse con lo que hay! Claro que también es cierto que muchas personas se conforman con menos y ya son felices. Si en mi poder estuviese, intentaría que todo el mundo desarrollase sus sueños. ¿Por qué alguien tiene que trabajar durante 8 horas diarias si no le gusta? Y no me refiero sólo a los artistas: si quieres ser abogado, pues estudia y sélo, y se te quieres montar un supermercado, lo mismo. Hay que ponerse retos y superarlos: la felicidad personal que da eso es increíble.

Actriz, modelo, cantante… ¿con qué faceta te quedas?

Quizás me gusta más la de actriz, aunque me lo paso pipa en todas los ámbitos. La comedia es un género en el que me siento muy cómoda porque puedo desarrollar mi vena más payasa. Posar también me gusta, pero incluso ahí intento seguir interpretando. Si tengo que hacerme fotos, necesito que el trasfondo que el fotógrafo quiere mostrar sea potente para así poder interpretarlo a nivel actoral. Modelos hay muchísimas y bellísimas, pero creo que la belleza tiene que ir más allá de un físico: una mirada vale más que mil palabras. Y sobre cantar, pues la verdad no es que sea la mejor cantante del mundo, pero me defiendo bastante bien e intento hacerlo lo mejor que sé. No estoy muy segura de mi voz, ¡pero ganas no me faltan! También me gusta mucho presentar, hacer de reportera… Quiero expresarme y comunicarme con la gente y no me cierro puertas sobre cómo hacerlo.

¿Y hay tantas Benages como facetas?

Antes había 2. Cuando tenía 15 años había una parte de mí que era un personaje. Mis amigos me lo dicen ahora, que cuando entré en la escuela de Coco Comín, era como que quería caerle bien a todo el mundo y dar una imagen de felicidad absoluta. Y luego llegaba a mi casa y me ponía a llorar. Entonces sí que había 2. Hasta que un día, una amiga mía me dijo que no podía pretender caerle bien a todo el mundo y ser como los otros esperaban que fuera. Pero es algo que me ha preocupado siempre, sé que no debería ser así, pero el proceso de intentar cambiarlo es costoso. Y aún hoy le doy mucha importancia a lo que piense la gente de mí a nivel personal y las impresiones que se tienen sobre lo que hago. Muchos se han quedado con aquella Sonia y siempre verán 2. Pero para mí soy 1 y sólo 1. Con muchas facetas, sí, pero siempre la misma persona.

¿Pero cuando subes a un escenario es inevitable que te transformes, no?

Artísticamente, es verdad que sí que cambio un poco. Pero sencillamente porque hay gente que ha invertido su tiempo en venir a verme y tengo que recompensarles con un buen espectáculo. Tengo que comerme el escenario y convencerlos de que vuelvan o de que quieran conocer un poco más de mí. Pero esa Sonia no es más que mi persona extremada. Es una prolongación de mi parte más diva. Un personaje con el que intento venderme porque creo que puede gustar más. Mi principal problema es que mucha gente no sabe distinguir esa Sonia de la Sonia de la vida diaria, precisamente porque no son tan distintas. Se creen que sigo actuando y por eso muchos me llaman loca. Pero señores, no estoy loca: simplemente soy yo.

¿Eso es ser una diva?

Divas son Adele o Beyonce, que tienen un talento exquisito y espectacular con el que podrían reinar el mundo. Pero desde mi punto de vista, la palabra diva está muy vinculada a la figura de la mujer española. Una mujer de toda la vida, que tiene las cosas muy claras, que se quiere como es y que es capaz de ser muy exigente consigo misma. Una mujer que, pase lo que pase, ahí esta y lucha por lo que quiere. El otro día fui a ver a Concha Velasco al Teatro Goya y justo decía eso: quería ser artista, pero no una más, sino la más grande, la mejor, la protagonista. Y a mí me gustaría ser eso. A veces ser diva es sencillamente sentir una fuerza dentro de ti que te empuja a conseguir lo que quieres, sacar pecho, levantar la cabeza y salir a comerte el mundo y a hacer realidad tus sueños.

Y a parte de Concha, ¿alguna otra diva digna de mención?

Grandes mujeres, siempre: Paloma San Basilio, Rocío Dúrcal, Rosana. Todas estas mujeres que para mis padres son importantes y que a mí me han acabado gustando a base de escucharlas una y otra vez. Luego, fuera de España, Tina Turner; recuerdo que de pequeñita, a los 9 años, mi tío me ponía sus canciones y las bailaba como loca. Me impactó de ella esa misma fuerza de Concha, ese poder de reivindicarse a si misma a pesar de tener 60 años. Gloria Gaynor también podría estar en mi lista de influencias. ABBA me inspiró mucho durante un tiempo, además de que sus canciones fueron las primeras que canté en público. Y no puedo dejarme Operación Triunfo, sobre todo la primera edición. Yo era fan de Gisela y lo sigo siendo. En OT fue cuando me di cuenta que si quieres algo, puedes conseguirlo. De ahí pasé a Coco Comín y hasta hoy. Pero repito: como Concha Velasco, nadie. Yo vi esa figura cuando tenía 8 años y siempre ha estado presente en mi vida. Concha Velasco no tiene métodos, ella es como es y actúa tal y como lo siente. Y creo que, sin duda alguna, yo soy quien soy, o he llegado a donde he llegado, porque vi algo en esa mujer que me marcó. El día que la descubrí, empezó mi camino.

Cuando te escucho es inevitable pensar que estás hecha para el espectáculo, así que: ¿estás hecha para el espectáculo?

¡Sí! Creo que tengo una personalidad muy cabaretera, muy show-woman. Me costaría mucho estar encerrada; en mi vida tiene que haber acción, movimiento, cámaras, focos. No sé hacer otra cosa. Todo lo que hago está relacionado con el mundo del espectáculo. Por eso creo que mi personalidad está muy chapada a la antigua, muy de los años 50. ¡Yo tendría que haber nacido ahí! Me he equivocado de época…

Pregunta recurrente pero que me has servido en bandeja: ¿la vida para ti es un espectáculo?

Vivir es un espectáculo, claro que sí. Te levantas y no sabes qué papel vas a tener que actuar durante el día. Quizás tengas que socorrer a alguien en un accidente o te llamen para decirte que te han dado un trabajo que no te esperabas. Es un espectáculo porque ahora estás aquí, luego estás en casa, solo o con un montón de gente. La vida es emoción constante. Lo que más me gusta de vivir es que aprendes a que cada momento sea un espectáculo, tanto triste como alegre. Si tienes que vivir algo complicado, pues aprendes, para cuando tengas que interpretar eso, sepas hacerlo. Creo que todo el mundo tiene derecho a vivir la vida como un espectáculo, y me da la sensación que no es así. La gente ahora mismo está agobiada por la crisis y es verdad, hay que preocuparse, pero a lo mejor te subes al metro y se estampa, y ¿de qué habrá servido tanta angustia? Señores, hay que quitarse tensiones y darse cuenta que la vida es un momento, y que en el poco tiempo que tenemos, hemos de intentar buscar la felicidad de las cosas más pequeñas.

¿Y tú eres feliz, Sonia?

Si hay salud, soy feliz. Durante muchos años la salud ha menguado mucho en mi familia y ha sido en todos esos duros momentos en los que he aprendido a buscar la sonrisa de donde no la había para seguir adelante. Sino no sé qué hubiese sido de mí. He aprendido a valorar muchísimo la vida y a intentar ser feliz con lo más pequeño. Y ahora, en el momento en el que estoy, me siento muy bien. La salud está casi curada y la tranquilidad que eso me da me permite poder realizar y poner en práctica todos mis sueños. Creo que una de las cosas que más felicidad me está dando es ver como quiero llegar a algo y poco a poco lo consigo. Pero no sólo por mi esfuerzo, sino porque hay gente que quiere ayudarme a conseguirlo. Poco a poco, lo estamos logrando. Y me alegra mucho ver que lo valoro, porque antes pensaba que iba a salir de la Coco Comín y ya me iba a comer el mundo. Pero eso es una felicidad efímera, la verdadera felicidad se construye con cada proyecto, día a día.

Aunque, ahora que lo pienso, si tuviera que recordar un momento en concreto, creo que ya sé cuál te diría. Llegué al último casting para el musical Cántame cómo pasó y, aunque el proyecto al final no funcionó, cuando me dijeron que me iba a Madrid, me abracé a mis padres y empezamos a llorar; verlos tan ilusionados, me llenó el corazón de alegría. Tener a mi gente cerca, notar su cariño, es muy importante; al final no cuenta tanto el resultado, sino saber que lo estoy haciendo con los que me quieren. Y me gustaría que todo el mundo viera eso, lo que hay detrás de las sesiones, los vídeos, las presentaciones. El apoyo de mi familia y mis amigos. Un apoyo que no se puede pagar más que con el amor incondicional que siento por todos ellos.

Se acerca el final y no puedo saltarme esta pregunta: ¿cuál es el sueño de Sonia Benages?

Ganar un Oscar, ser conocida internacionalmente, no parar de hacer cosas, trabajar en películas, y a lo mejor estar por la mañana en Hollywood y por la noche yendo a Murcia a ver a mi abuela. Me gustaría estar aquí, y luego allí. Me encanta cantar, actuar, presentar, pero si me dices un sueño: Hollywood. Y lo voy a conseguir, porque yo me veo. Me veo allí. Me levanto cada día y me planteo que tengo que hacer para que eso se acerque: si me tengo que plantar delante de Almodóvar y dejarle una cinta y decirle: “toma, me tienes que ver” lo haré y me verá. Y a lo mejor no llego a nada, pero el día que me vaya me iré orgullosa de que luché por mi vida. Me gustaría poder llegar a los 40 años y contarles a mis hijos que una vez quise ser una diva, lo fui, y encima, gané un Oscar (ríe).

Supongo que ya sabes que te voy a preguntar ahora…

¡Lo tengo pensado de hace mucho! (ríe) Pues mira, empezaría dándole las gracias a todo el mundo, a todos los que me han apoyado y, especialmente, a toda la gente que me ha hecho ser como soy. Gente con la que a lo mejor sólo he compartido un mes de mi vida, gente con la que a lo mejor me he peleado y no he vuelto a hablar. Soy quien soy gracias a la gente, a las veces que me he equivocado y que he sabido pedir disculpas. Agradecería el apoyo constante de mis padres, ¡y me acordaría de Concha Velasco, por supuesto! Pero sobre todo eso, recordaría a la gente me ha hecho aprender. Yo soy lo que soy gracias a la gente. Ahora me acuerdo de esa amiga que me dijo: “Sonia, sé tú”. A esa persona no la voy a olvidar jamás, porque fue ella quien estuvo conmigo y me aconsejó que me mantuviera firme hasta el final y fiel a mí misma hasta las últimas consecuencias, diciendo no a las apariencias y dejándome de obsesionar por lo que quería que la gente pensase de mí. Creo que es bonito y justo tener presente siempre a los que te ayudan y confían en ti; si algún día realmente llego, me encantaría que se ilusionaran por saber que me conocían y porque juntos compartimos el camino, pero que tengan por seguro que a mí también me seguirá haciendo ilusión saber que los he conocido. Que han formado parte de mi vida. Que gracias a lo que me aportaron, he aprendido a ser mejor persona.

Fotografías de Jon Carreño 

 

Sonia Benages Sánchez nació el 14 de octubre de 1989 en Barcelona.

Singularizada desde bien pequeñita por su carácter energético, carismático y extrovertido, comenzó su andadura artística a los 15 años. Desde aquel entonces, ha compaginado su formación como actriz y cantante con la carrera de Comedia Musical (estudios artísticos que combinan formación en danza, interpretación y canto) en la prestigiosa escuela de Coco Comín.

Gracias a su versatilidad, Sonia ha mostrado su talento en distintos ámbitos del mundo del espectáculo: ha realizado numerosas actuaciones benéficas; conciertos en solitario; sesiones de fotos como modelo; colaboraciones y actos como presentadora; además de participar en diversos videoclips y en programas de televisión como Cantamania y Karaokeclub de TV3 o en las distintas ediciones de Tú sí que vales! para Telecinco como parte del Jurado Popular. Sonia también ha participado en diversas series de ficción, como por ejemplo la webserie I LOVE Ü para la consagrada artista Mürfila, en la que interpretaba a una divertida fan llamada Adela.

Además de artista, Sonia también ha desarrollado tareas relacionadas con el periodismo, la producción, la enseñanza. Así pues, ha colaborado como reportera cultural en SOM Ràdio, ha dirigido y producido espectáculos artísticos como Talents in Café Noir, ha trabajado en numerosas ocasiones con la reconocida directora, guionista y realizadora Silvia González Laá en proyectos como Barbie Cam, la serie Manda Webs! o el cortometraje De Viaje y también ha sido profesora de expresión corporal, teatro y voz de personas con discapacidad.

Un sinfín de facetas en las que Sonia ha triunfado y garantizando que, sin duda, tiene una prometedora carrera artística por delante.

 

Si quieres saber más sobre Sonia Benages puedes visitar su recién estrenada web oficial

http://www.soniabenages.com/

Con Sonia Benages terminamos este año en “Artistes amb Llum”. Nos quedan muchos más artistas por descubrir. Mucho más talento joven que, seguro, nos seguirá sorprendiendo. Será ya en 2012. Hasta entonces, ¡felices fiestas!

autor
Enamorat de l'Art. Presentador de Racons Joves i articulista de la Revista de Llums de la Ciutat. Dirigeixo el grup creatiu jove Nakadaska.Factory. Fanàtic del cinema de Michael Haneke i obsessionat amb les fotografies d'Oleg Dou. La vida és un mur blanc on hi pots fer el que vulguis.
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