Grecia
Lo menos malo
Finalmente se evitó la catástrofe. O eso parece si por catástrofe se entiende que ganaran en las elecciones los partidarios de rechazar el pacto de austeridad de Angela Merkel o de salir del euro directamente. Han ganado los partidarios de la austeridad aunque ya han avanzado que la piensan renegociar. Y el líder de esos partidarios de la austeridad llamados, parece irónico, Nueva Democracia, es Antonis Samaras, o como se le conocía antes en su país: ‘Mister NO’. Samaras se ganó ese apodo cuando en los tiempos del primer rescate griego, allá por mayo del 2010, rechazó de pleno todas las propuestas del gobierno socialista de Iorgos Papandreu, criticando a Europa y llamando a sublevarse contra esas medidas que ahora abraza envuelto en la cálida manta del poder. O lo estará en breves ya que aunque todavía no ha formado gobierno, la ilógica geometría electoral griega otorga 50 escaños de más al partido más votado. Con ese bonus y el apoyo de los exhaustos socialistas del PASOK, Samaras podrá formar un gobierno de coalición para aforntar la terriblemente torbulenta época que se avecina en el país heleno.
Lo malo
Que las previsiones de deshinchamiento del partido nazi Aurora Dorada no se han cumplido y el partido fascista ha repetido resultados entrando en el parlamento griego.
Francia
Lo menos malo
La segunda vuelta de las elecciones legislativas han coincido en el tiempo con las griegas pero a diferencia de estas últimas, las galas abren de par en par la puerta a la esperanza. Si la llegada de François Hollande al Eliseo había supuesto un soplo de aire fresco y a la vez un toque de atención a la política de austeridad de Merkel, los resultados de estas elecciones legislativas, que otorgan al partido socialista la mayoría absoluta, son un cheque en blanco a “Monsieur Normal”. Un poder que la izquierda no tenia en Francia desde los primeros años de François Mitterand al que Hollande se empeña y consigue, de momento, imitar.
Con este nuevo poder, el presidente francés se ve con fuerzas y legitimidad, a menudo la misma cosa, para plantar cara a Merkel. Según una carta enviada el jueves por París a sus socios y dada a conocer hoy por el Journal de Dimanche, Hollande está dispuesto a renunciar a los eurobonos, pero propone que Europa invierta de forma inmediata 120.000 millones de euros para relanzar la economía y el empleo.
En dicha carta, el jefe del Estado socialista reduce sus pretensiones sobre los eurobonos, uno de los núcleos de su campaña electoral y de sus desacuerdos con Merkel. Alemania solo quiere una hoja de ruta a 10 años. En esencia, el plan Hollande consiste en que la Unión Europea sustituya temporalmente a los bancos del continente y empiece a inyectar liquidez en las empresas privadas. Una de las primeras medidas a adoptar seria la tasa a las transacciones financieras, que alimentaría “los presupuestos europeos, o proyectos para apoyar el crecimiento”, así como el desbloqueo de 55.000 millones de euros de los fondos estructurales ‘dormidos’ para las regiones más desfavorecidas.
A continuación, París propone aumentar en 10.000 millones la aportación de los socios al Banco Europeo de Inversiones, para que este disponga de 60.000 millones en el mercado de deuda y se los preste a las empresas para que lo empleen en “nuevas infraestructuras”.
La carta cita el deseo francés de mutualizar la deuda europea y de avanzar hacia la unión bancaria. Hollande quiere que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) pueda salvar a los bancos sin pasar por los Estados. El MEDE, afirma Hollande, podría también “indemnizar a los clientes si su banco quiebra”. Francia desea revisar el papel del Banco Central Europeo para que este se implique en la política económica, algo que hoy mismo casi ha suplicado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Alemania no parece favorable a ninguna de estas ideas. Aunque poco a poco parece avanzar el consenso sobre la creación de una caja común que se haga cargo de las deudas más antiguas.
Lo malo
Los resultados de la extrema derecha, superiores aunque debido a la ley electoral ello se traduzca en poco escaños, confirma que Marine Le Pen ha triunfado plenamente en su tarea de regenerar el Frente Nacional, hoy bautizado con el menos agresivo nombre de Agrupación Bleu Marine. Sin embargo, es paradójico y cómico que la líder del partido se haya quedado fuera de la asamblea, algo que no le ha pasado a su sobrina, la jovencisima Marion Maréchal (el nombre lo dice todo) Le Pen, de sólo 22 años y que será el miembro más joven de la historia.
Pero la mayoría absoluta socialista tiene otra cara de la moneda: la del partido de derechas UMP, que, tras el fracaso de Nicolas Sarkozy hace un mes, se está disolviendo progresivamente a falta de un líder fuerte que regenere y rearme el partido. Eso no sería preocupante, teniendo en cuenta que UMP llevaba 17 años en el Elíseo, si no fuera por las oscuras perspectivas de Marine Le Pen de aprovecharse de la debilidad de este partido para alzarse como la gran garante de la derecha francesa y postularse como jefe de la oposición.










