En la cumbre de principios de diciembre, los dos únicos países que rechazaron la firma del tratado de Estabilidad Financiera que sacraliza la austeridad fueron Reino Unido, ¿quien sino? y la República Checa.
En esa votación Reino Unido vio como las filas de los históricamente euro escépticos, es decir los nuevos miembros (la adhesión de los países nórdicos en los años noventa puso fin a otro histórico coto euro escéptico del Reino Unido), se afiliaban al enemigo. Especialmente dolorosa fue la traición polaca. Polonia se ha erigido en el líder de los países del este de Europa. Y un líder muy duro en las negociaciones especialmente en la oscura época de los hermanos gemelos Kaczynski. Hoy el partido que gobierna, y ostenta también la presidencia de la republica, es el conservador pero más moderado, Plataforma cívica. Liderados por el primer ministro Donald Tusk, Polonia está mostrando una cara más europeísta impulsada por la bonanza económica que está viviendo (ha sido uno de los países que mejor ha capeado la crisis al no haber entrado en recesión).
Todos los países que entraron en la UE en 2004 han visto su nivel de vida aumentar. ¿Por qué son entonces tan euro escépticos? Existen dos formas hoy en día de ser euro escéptico. La inglesa, que se niega a ceder soberanía alguna fruto de su tradición aislacionista y al hecho de que si resistieron ante todo (no en vano no han sido invadidos en siglos) no van ahora cederla ante una panda de burócratas de Bruselas.
En cambio los nuevos socios son euro escépticos por una razón más legítima. Casi todos ellos vivieron durante casi cincuenta años bajo el yugo comunista. Se trata pues de países que, al recuperar su total soberanía en 1989, no están dispuestos a cederla de nuevo con tanta facilidad. Les cuesta. No dolía tanto cuando la nave avanzaba con rumbo seguro. Ahora en cambio el buque ha chocado contra un colosal iceberg llamado crisis, o más bien “crisis de la deuda pública”, los primeros países no sólo han caído al agua (Portugal, España, Irlanda y casi Italia) sino que incluso se ahogan (Grecia) y por lo tanto los nuevos miembros son todavía más recelosos de dar poder a Bruselas.
La Unión Europea nació como la Comunidad Económica del Carbón y del Acero para apaciguar, mediante los lazos comerciales y económicos, las rivalidades históricas entre Alemania y Francia y así asegurarse que no se repitiera otra guerra entre ambos. Del mismo modo, España, un país considerablemente europeísta, en parte por el notable desarrollo vivido desde 1986 pero también para así desterrar del todo toda posibilidad de un golpe de estado con la consecuente ascensión al poder de un nuevo caudillo.
Pero en el caso de los países del este la adhesión a la Unión Europea y este creciente fervor en aras de una mayor integración en todos los niveles significa revivir hasta cierto punto el fantasma de la ocupación soviética. Praga, Varsovia, Budapest,…. no soportaban ser capitales satélites de Moscú y por lo tanto no aceptaran fácilmente serlo ahora de Bruselas. Y menos cuando no está claro que este sea el mejor jarabe contra esta neumonía económica que está partiendo Europa en dos.







