Si habitualmente cogéis el transporte público, alguna vez habréis visto a personas que te dejan un papelito lleno de palabras con gran carga dramática al lado de tu asiento. La fórmula utilizada suele ser la siguiente: tengo muchos problemas en mi vida + dame dinero. Esperan un rato y vuelven para recoger el fruto de su esfuerzo.

Aquí tenemos un ejemplo de la conducta típica de una pasajera de RENFE al respecto.

El sujeto, impasible, mira hacia otro lado como si la cosa no fuera con él. Sus brazos cruzados indican que no quiere establecer contacto con otro ser humano, su atuendo negro nos indica frialdad,  y su color de piel nos indica que podría ser perfectamente pariente de Iniesta.

En cualquier caso,  nótese el ligero picado de la toma intentando reflejar la innoble actitud del sujeto. Sutil propaganda que, en comparación, deja a Goebbels como un comercial de tres al cuarto.

Ahora bien. Este caso tiene una excepcionalidad respecto a otros casos que usted haya podido experimentar. El sujeto del papelito no se presenta como hombre o mujer, si no como guionista. Podríamos debatir si ser guionista podría considerarse como un tercer sexo. ¿Uno nace guionista, o se hace? ¿Cómo puedo saber si mi hijo es guionista? ¿Cómo debo afrontarlo? Pero de todo esto ya hablaremos otro día.

Sin más dilación pasamos a ver el mensaje de ese sujeto que se autodenomina guionista.

Amigo guionista, voy a ayudarte con unos sencillos consejos. Nada, pequeñeces:

1  No digas que no tienes talento si quieres vender tus guiones. Es como si te presentaras a una tía y le dijeras: Hola, soy eyaculador precoz, ¿echamos un polvo?

2  Los guiones de los que hablas,  ¿son reales o están en tu imaginación? Estaría bien que dieses alguna referencia sobre ellos. Como mínimo, el nombre. Yo te propongo algunos títulos: Titanic 2 (DiCaprio es salvado por un grupo de esquimales) o Gran Hermano, la película.

3  Dime quisquilloso, pero poner un número de contacto no iría mal.  Imagínate que este papel llega a Woody Allen y no puede llamarte. Y digo Woody Allen porque con ese “only cash” se ve a la legua que dominas el inglés, y porque es el único director lo suficientemente loco como para querer comprarte algo a ti.

Poneros en contacto conmigo si queréis ayudar al pobre guionista. El chico está tan necesitado que ha tenido que vender sus tijeras para pagar el billete y subir al tren a mendigar.  Os garantizo que yo administraré con buen juicio sus ganancias invirtiéndolas en negocios seguros. Dicen que las sastrerías en Valencia con Camps por allí son un tiro fijo.

¡Hasta pronto!