Orina (gag)

 

Carlos es muy charlatán y le da mil vueltas a todo, gesticula mucho con la cara y los brazos, sobretodo cuando está alterado.

 

Dani es muy tranquilo, parece que vaya fumado. Es más callado y le sigue el rollo a su colega.

 

Situación:

Entra Carlos en el lavabo en dirección al urinario. Hay otro tío meando. Se desabrocha la bragueta para intentar mear pero tarda más de lo habitual. Carlos ve que el otro lo está mirando y se molesta. Al final el otro se va y entra un amigo de Carlos, Dani. Se saludan y Carlos le explica la situación cabreado:

 

-          ¡Joder Dani! Odio estas putas situaciones.

-          De qué me hablas…

-          ¿Has visto el cabrón que se acaba de ir?

-          (Dani afirma con la cabeza)

-           ¿Sabes cuando vas a mear y tienes muchas ganas, pero cuando ya estas  con la bragueta abierta listo para descargar el agua tarda un rato hasta llegar a la manguera?

-          Sí.

-          Pues  estaba yo ahí a lo mío y de repente he visto como me miraba, y claro así me ha costado más concentrarme. Cuanto más me miraba ése cabrón más nervioso me ponía y mi manguera no sacaba ni una gota. El muy cabronazo debería estar pensando: que le pasa a éste tío, ¿eh? ¿Por qué coño no mea? Si no quiere mear,  ¿qué cojones hace con la polla al aire al lado de otro tío? ¿Qué te pasa chaval? ¿Eres de la otra acera o qué? ¿Te la estás cascando o algo por el estilo pervertido? No me malinterpretes, yo no tengo nada en contra de vosotros, pero como se te caiga algo al suelo lo va a recoger tu padre. Pues chaval, ¡que sepas que el que me estaba mirando el pepino eras tú! ¡Soplanucas!

-          Tranqui tío, te veo muy agobiado…

-          No tío, es que no entiendo porque coño tienen que ponerlos tan juntos, ¡joder! ¡Que corra el aire entre rabos! Seguro que en los lavabos de los ricos los urinarios son con medio metro de separación. ¡El puto Brad Pitt debe tener un edifico entero lleno de urinarios para que ningún gilipollas lo acose!

-          Pero tú no eres Brad Pitt…

-          Joder, ¡claro que no! Si lo fuera toda esta mierda cambiaría. El problema es que en las pelis nunca sale nadie meando. Si Brad meara más en sus películas el tío que me ha acosado calmaría al voyeur que lleva dentro, me echaría un vistazo y pensaría: eh tío, yo paso de mirarte las pelotas.

-          Sí, bueno, quizás tengas razón…. ¿pero qué me dices de Tom Hanks en la Milla Verde?

-          ¡Ves! ¡Sólo te acuerdas de una puta escena! Además el cabrón se estaba retorciendo de dolor, no era una escena agradable. En las pelis siempre salen cosas habituales como beber, comer, dormir y follar, pero nadie se pega una buena meada, ¿qué pasa? ¿Es que van con pañales? ¿Es que Darth Vader  llevaba pañales mientras defendía la puta estrella de la muerte? ¿A caso tenían urinarios allí? ¿O es que se iban meando en las esquinas y llevaban máscaras por el olor?

-          (Dani asiente con la cabeza)

-          Sabes, si yo fuera Spiderman me subiría a lo alto del Empire State, me bajaría esas ridículas mayas y me mearía en las caras de todos aquellos a los que he salvado y después se han limitado a decir : ¡Gracias Spiderman!……….¿Qué pasa? ¿Las gracias sirven ahora para pagar una hipoteca? ¿Para pagar el colegio del chico? ¿Se pueden comer las gracias?  Hola cariño, ya he llegado a casa, para cenar traigo gracias con patatas. Bueno las patatas las tendremos que imaginar porque ¡no tengo DINERO!  ¡Hijos de puta desagradecidos! Una buena meada en la cabeza les tendría que caer.

-          La verdad es que se lo merecerían…

-          ¿Y la importancia que habrá tenido el mear en la historia? ¿O en la religión?  Seguro que un día antes de que Judas traicionara a Jesús éste le hizo lo mismo que a mí aquel tipo.

-          Oye tío, y a todo esto….¿al final has conseguido mear?

-          ¡Hostia! Ya no me acordaba de por qué estaba aquí.

(Vuelve a intentarlo Carlos y al final orina, se lava las manos y se va con Dani)

-          Ay Carlos, ¡lo tuyo es  para mear y no echar gota!

-          Nunca mejor dicho amigo, nunca mejor dicho.