Os pongo en situación. Hace un par de días contesté en una aplicación de Facebook un mini cuestionario en el que, según lo que contestabas, te decían de que casa serías si vivieras en la ficción de Juego de Tronos. Para mi sorpresa, me salió que sería de la Guardia de la Noche.

La Guardia de la Noche son como una especie de curas guerreros porque están para proteger a la sociedad de los Otros, que no son mala gente pero tienen la particularidad de estar muertos y entonces no se mezclan con la sociedad y crean guetos.

No le di más importancia hasta que ayer, mientras leía el quinto libro de la saga, me encontré con un párrafo que decía lo siguiente:

“Cuando salieron de debajo del Muro, la multitud de cuervos que aguardaba junto a la puerta había crecido, y ya eran unos cuarenta los que se arremolinaban a empujones a su alrededor. Melisandre conocía el nombre de unos pocos: el cocinero Hobb Tresdedos; Mully, el del pelo anaranjado siempre grasiento; el muchacho de pocas luces al que llamaban Owen el Bestia; el ebrio septón Cellador…”

Me podéis llamar paranoico si queréis, pero esto es demasiada casualidad. ¿Y qué pasará en mi vida para que me acabe llamando Owen con el apodo de “Bestia”? Lo más probable es que George Martin me esté intentando gastar una broma. George, si es así seguro que ya te has reído bastante. Ahora me toca a mí.

Pero vamos a ver. ¿De dónde has sacado esos tirantes? ¿A qué viene tanta llamita? ¿No ves que en Poniente serías un hereje? Yo no sé que voy a acabar haciendo para vestir el negro, pero está claro porque lo vas a vestir tú.