Seguro que os acordaréis de el gran Robot Emilio, juguete deseado por todos los niños que ansiaban tener un esclavo a su servicio que les sirviera el vaso de leche con magdalenas. Personalmente nunca tuve uno y eso me provocó diversos traumas, entre ellos el de querer ser medio robot como Terminator.
Aquí vemos a Emilio cogiendo unas pizzas. ¡La de metros y metros que he tenido que caminar yo como un esclavo para abrir a pizzeros! Desde luego la vida no es justa.
Y aquí se ve como un chico desprecia a su Robot Emilio sin contar con que también tiene sentimientos. En otros tiempo Emilio había coqueteado con R2D2 pero la cosa no salio bien, ya que ninguno de los dos tenía genitales. Fruto del desamor, Emilio decidió buscar jovencitos a los que dedicarse en cuerpo y alma. Casualmente los años en que se vendieron más Robots Emilio los matrimonios cayeron en picado. Eh, ¡no me juzguéis!, los números no mienten.
Aquí Emilio se desmelena retando al baloncesto a un negro. Emilio se ha vuelto loco, y además es racista porque presupone que el negro por el mero hecho de serlo va a ser bueno. Cuando el negro falla el mate vemos que entra en trance, seguramente es un ritual para alejar los malos espíritus como hacían sus ancestros.

